Un estreno extraordinario:
Últimamente se observan diferentes series, con distintos nombres y personajes, pero no podemos evitar la asimilización de contenido entre una y más. Son tan repetitivas las tramas que llega el punto de causar asco. "The Last Kingdom", "Vikings" y muchas otras que ya con ver la portada y la sinopsis, se deduce claramente por donde irá el asunto.
Caso contrario es el de Black Mirror, una serie asombrosa que rompe con el clásico estilo, transportándonos a una realidad a futuro: las consecuencias de la tecnología. Aunque la mayoría de los capítulos se ambientan en un futuro, no necesariamente lejano, las desventajas del uso prolongado de estos artefactos nos hará recapacitar sobre nuestro presente. Obviamente, nadie dejará de mirar la pantalla del celular ni usar las redes sociales, pero es un tema muy fuerte, delicado por el que proyectarlo en una serie fue una idea abismal.
Cada capitulo toma una perspectiva diferente, con nuevos personajes, tiempos y lugares. Cada episodio es una manera distinta de mostrar como la tecnología afecta nuestras vidas, sacando lo peor de nosotros mismos.
En 2012 fue el debut de esta extraordinaria serie. Extraordinaria tanto en lo asombroso que es cada capitulo, dejando a más de uno con la boca abierta como en salirse del típico guión-trama, fuera de lo común. Una gran obra de arte.
Ahora sí, sin más vueltas, les traigo el análisis de cada uno de los capítulos de la primera temporada.
(Recomiendo ver los capítulos antes de leer el análisis, para evitar spoilers).
Análisis y Crítica a la Serie Black Mirror Capitulo 1: The National Anthem
La primera temporada de la serie británica Black Mirror viene con sólo tres capítulos, cada uno cuenta historias diferentes, así que no tendremos problema con el orden del mismo. El que más me llamó la atención el día de hoy fue el primero: The National Anthem (El Himno Nacional).
Black Mirror en cada capítulo nos trae una historia basada en un oscuro futuro, resultado del poder de Internet y la tecnología con la que vivimos normalmente el día de hoy. Aunque la mayoria de los capitulos estén ambientalizados en un futuro no necesariamente lejano, en otros observamos la cercania de dicha tecnologia siendo utilizada hoy en dia.
THE NATIONAL ANTHEM
Se analiza el poder que tienen YouTube y Twitter, si bien son útiles herramientas para informar en tiempo real sobre noticias importantes, catástrofes mundiales, o para ver videos virales, en este episodio se analiza una nueva manera de hacer terrorismo online.
El capítulo es muy bueno, será todo un éxito entre los geeks del Internet, y llama a que meditemos como las herramientas de hoy podrían un día ser usadas para fines macabros.
Trama: Un terrorista ha raptado a la princesa Susannah de Gran Bretaña, una adolescente princesa que es la favorita de toda la población, muy querida, famosa y activa en Facebook, es casi como Catherine Middleton (Duquesa de Cambridge), la esposa del príncipe Guillermo, pero más joven y más cibernauta. El delincuente ha subido un vídeo de la princesa a YouTube donde ella estando amarrada lee sus requerimientos para su libertad. Para sorpresa del gabinete el secuestrador no quiere dinero, no busca que liberen a un terrorista, ni que UK condone la deuda del Tercer Mundo. El Primer Ministro deberá salir en todas las cadenas de la televisión, ese mismo días a las 4pm, en una transmisión en vivo teniendo relaciones con un cerdo.
Obviamente la primera reacción del Primer Ministro fue de que todo esto era una broma :yaoming: pero la realidad es otra, y no podrán bloquear que el vídeo no sea visto por el público, puesto que por más que anulen el video original y sus copias, este sigue siendo copiado en YouTube y el asunto es Trending Topic en twitter. Estando la noticia en cada esquina de Internet, por más que le gobierno de UK no quiera que las cadenas de noticias locales cubran esta situación, las Internacionales como CNN y FOX les ganan y no les queda de otra que también informar al respecto.
¿Qué vale más, el honor del Primer Ministro, o la vida de la Princesa?
Si bien en algún momento se indica que le público tiene repudio y asco únicamente en contra del captor (según el consejero), vemos que en los comentarios del video de Youtube (en la pantalla de la laptop de la Primera Dama) la gente ponía únicamente burlas (a lo mega-troll), como: Primer Ministro Oink Oink.
Soluciones planteadas
Lo primero que uno piensa es, y ¿ahora que se puede hacer?, pues el capítulo planteó varias soluciones en su trama:
Contrataron a un experto en efectos especiales, quien es famoso por haber hecho un falso vídeo en la Luna. Querían poner la cabeza del Primer Ministro en el cuerpo de un actor contratado, con cámara en movimiento, algo que según el experto era imposible de conseguir en pocas horas.
Los noticieros buscaban todos los medios para mantener el honor del Primer Ministro. Evitaban usar palabras fuertes sobre el acto, y empezaron a mostrar documentales y reportes sobre la nobleza de los cerdos y lo que representan.
Un equipo especial dedicado a encontrar al secuestrador. La chica a cargo, Jamie, fue muy hábil de poder registrar el tamaño original del video original, 57.3 MB y la hora (3:16 AM), con lo que pudo filtrar las IPs usadas para subir vídeos a YouTube con ese mismo peso a esa hora. Al final el lugar fue un abandonado campus universitario que gracias a las fotografías satelitales actualizadas estilo Google Earth, pudieron ver que esa noche tenía varias luces encendidas. Lástima que fue una trampa y un señuelo falso.
Ante la ausencia de soluciones, los últimos intentos fueron de sacar una ley de que sea ilegal tener imágenes y videos del evento, y que durante u transmisión saldría un sonido que produzca nauseas, una manera de evitar que la gente quiera verlo.
Sin trampas
En la tercera parte del episodio, cuando parecía que el problema sería solucionado (actor con efectos CGI en 3D en tiempo real + ubicación del lugar del raptor + conciencia tranquila del Primer Ministro) llega el rebanado dedo de la princesa junto a un pendrive, exigiendo que no se cometan trampas. El raptor se enteró del actor contratado para la porcina escena, Rod Senseless.
Uno siente la tensión y suspenso del momento. Y al borde de la silla no podemos deducir cuál será el desenlace.
Al momento de la culminación de la petición, vemos como cambia la posición del público, quien a un principio todo el tiempo veía la situación como si se tratase de entretenimiento, entre risas y cervezas en los bares tomaban el suceso como si fuera un capítulo más de Two and a Half Men. Pero al momento de la cruda realidad sus caras cambiaron.
El final
Cabe destacar que el final trajo varios detalles de suma importancia para toda la historia: La princesa se liberó 30 minutos antes al suceso del cerdo. Por lo tanto en el fondo no era necesario este acto, con esto el raptor demuestra que nunca la iba a matar, pero se pretendió que sí.
El secuestrador se cortó su propio dedo y luego de liberar a Susannah, se ahorcó. Queda claro que estuvo viendo el acto con el cerdo en una pequeña y antigua Tv, así que se mató sabiendo que le Primer Ministro cumplió su palabra y vio el resultado de sus demandas.El Primer Ministro quedó terriblemente traumado y asqueado.
Un año después del evento, el Primer Ministro sale como si nada en cámaras acompañado de su esposa. El acto no le afectó en su fama ante los votantes. La princesa esta embarazada y se la ve con un nuevo look, más parecida a Catherine Middleton (Duquesa de Cambridge). Hasta cambió su peinado y ahora luce un color castaño.
Descubrimos que el secuestrador era un artista ganador de un premio Turner, Carlton Bloom, y el acto del cerdo quedó como si fuera la primera gran obra de arte del siglo XXI según otro artista. El acto fue visto en vivo por 1300 millones de personas (seguramente sólo en la televisión de UK). Siendo que su esposa fue quien le rogó y exigió que realice el acto para salvar a la princesa, es ella quien quedó más traumatizada (porque vio todo) y aún luego de un año no consigue superarlo.
CONCLUSIÓN
La tecnología de las redes sociales, las noticias en tiempo real, y la difusión masiva de vídeos virales, si bien nos traen ventajas también un día podrían ser herramientas con fines terroristas. Y claro, si la tecnología de punta fuera la herramienta principal de un villano, esta misma será también la que nos permita una defensa (rastreo de IPs, fotos satelitales). si bien en la historia la defensa falló, recordemos que Osama Bin Laden fue encontrado gracias a la fotografía satelital.
La solución no se encuentra en que los gobiernos tengan más poder sobre Internet (vean por ejemplo el caso de SOPA), ni de que el poder de la información y las redes sociales sea censurado.
Para mi una de las frases clave del capítulo fue: Podemos conseguir otro ministro pero no otra princesa. Efectivamente el cargo de Primer Ministro es temporal, y el de una princesa es de toda una vida. Pero he ahí el principal problema, no está bien que los terroristas se valgan del valor popular de una persona pública para poder doblegar a toda una nación. Nunca debemos ceder ante exigencias terroristas. Pero por otro lado no esta bien dar esa adoración e importancia divina que la realeza. Quizás en lugar de criticar a la tecnología e Internet, deberíamos ver la manera de evolucionar dejando atrás antiguas tradiciones, cuestionando cuan necesarias son las monarquías.
La prueba no era para el ministro, sino para la gente
Todo parecía indicar que el artista/secuestrador/terrorista quería probar si el Primer Ministro era capaz de realizar un acto tan grotesco para salvar una vida, pero no, la prueba que quería realizar era para la sociedad dispuesta a verlo. El PM prácticamente no tenía muchas opciones, y terminó obligado a realizar las peticiones del secuestrador, pero quienes tenían completa libertad de ver o apagar el televisor fueron cada uno de los 1300 millones de personas, son ellos quienes vieron voluntariamente todo por más de una hora. Este evento marcó la falla de esa sociedad y no de su líder.
El primer episodio de la serie (The National Anthem”), presenta una distópica realidad en la que un demente terrorista millenial cibernético, secuestra a la princesa británica y pone como condición para liberarla, que el mencionado primer ministro (interpretado Rory Kinnear), tenga relaciones sexuales –en vivo y en directo– ¡con un cerdo! y que el acto se trasmita a todo el país. El político, accede para salvarla.¿Cuántos de nuestros diputados harían eso en la vida real? Por cierto que se armó un escándalo en Inglaterra cuando se rumoró que David Cameron (el actual Primer Ministro) hizo algo similar en su juventud, como parte de un ritual de iniciación para una fraternidad universitaria.
“The National Anthem” es una crítica ácida al mundo que regenta nuestra actualidad diaria tocando todos los palos posibles que se compartan con su hilarante argumento. Desde la monarquía a la política, pasando por la información, las redes sociales y el ciudadano a pie de calle (y bar). Se ha hablado mucho sobre su punto de partida y arranque y en esa extraña petición que realiza la persona, que ha secuestrado a la princesa de Inglaterra, directamente al Primer Ministro Británico: debe practicar sexo emitido en directo con un cerdo al estilo gonzo-Dogma95 si quiere salvar la vida de esa ‘princesa del pueblo’, del Facebook, de los ecologistas y corazón absoluto de la nación.
El Nacimiento de una Nación llamada Red Social
Desde ese punto de partida se nos muestra el concepto que simboliza el título de la serie de Charlie Brooker, que hace referencia a esas pantallas tan frías y brillantes con las que vivimos cada día (y sobre nuestro día a día): el televisor, el monitor de nuestro ordenador ya sea del trabajo o de casa y el de esos novedosos teléfonos súper-inteligentes que pueblan el planeta y se han convertido en apéndices de la sociedad. En “Exit Through the Gift Shop” de Banksy se nos documentaba claramente que el arte ya no se expone (al menos inicialmente) en museos sino que toma origen de las propias calles de manera viral. Esa facción del neo-arte parte de nuestra realidad para contagiar al mayor número de posibles espectadores. Las redes sociales ya actúan de una manera parecida: la realidad de varios se puede convertir en la de muchos en apenas segundos. Los informativos basan ya parte de sus contenidos en valorar la opinión globalizada que extraen de las redes sociales que actúan como colmena social y determinante. “The National Anthem” parece jugar a todas esas bazas en una parábola político-social en las que también aparece ese post-humor al explotar esa crueldad por la vía de la humillación (y solicitada por un público ávido de polémica impactante trash-catódica) para que ese espejo negro deje de serlo y se proyecte directamente sobre los propios espectadores. La incomodidad y vergüenza ajena se hacen propias y la risa queda congelada. Ya no queda nadie en las calles que quiera conocer la auténtica realidad salvo la que le muestra esa pantalla irreal y hueca, cada vez más negra, que transcribe la oscuridad del alma de la sociedad. Hace tiempo que ya hemos dejado de ser nosotros mismos para ser un reflejo distorsionado en ella.
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